miércoles, agosto 16, 2006

LO MEJOR DE LA HUERTA

Cuando hice los test psicotécnicos para acceder a un puesto de Supervisor, de las cadenas de montaje, de una conocida marca de automóviles española, preguntaban lo siguiente:
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¿Qué prefieres ser: jardinero o guarda forestal?
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Evidentemente la respuesta que concuerda con un puesto de cierta responsabilidad es la de guarda forestal; sin embargo, yo estaba más de acuerdo con la segunda opción, es decir, ser jardinero.
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Aunque en Acula es muy difícil no encontrar algún cazador en cualquier familia, también es sumamente extraño no encontrar a alguien que cultive su pequeño huerto o haza. Es especialmete significativa la presencia de "urbanitas" que durante los fines de semana, se dedican con cariño y mimo a cuidar y ver crecer las plantas, sean de "consumo" u ornamentales.
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¿Pero qué es lo que mueve a estas personas a dedicarse, con tanto empeño, a estas actividades? Creo que la respuesta está en el modo en que se utiliza el tiempo de ocio y en que en la segunda mitad del siglo XX hemos prolongado nuestra esperanza de vida en más de 40 años. La combinación de ambos factores unidos al ambiente agropecuario que respira Acula por sus cuatro costados, direccionan, queramos o no, nuestas actividades de tiempo libre. En este caso no se trata tanto de una alienación (seguir como borregos a los demás), sino más bien, una vuelta hacia nuestros orígenes, rememorarando e imitando a nuestros ancestros; cuando el hombre pasó de ser nómada a sedentario, algo que ocurrió hace unos 7000-5000 años, tan sólo. Fué a partir de este momento cuando se impuso la necesidad de proteger el territorio de cultivo y pastos, creándose las primeras poblaciones estables y se comenzó a desarrollar la noción de la propiedad del suelo.
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Por todo esto, cabe elogiar (una vez más) el buen tino que han tenido nuestros mayordomos a la hora de incluir como actividad la degustación de las hortalizas "del lugar". Así mismo por incentivar con un premio (espero que no sea estiércol), al fruto más espectacular. Y a partir de aquí me entra la duda, ¿qué es espectacular?, algunos pensarán en el mayor tamaño, otros en la mejor presentación, también podría ser el más pesado, la forma más rara o la más perfecta (según los cánones de cada fruto), en fin supongo que alguien decidirá y como siempre habrá algo de polémica, que es lo suyo.
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La estampa más típica la ha presentado Emilio, que se ha presentado en la Plaza del Pilar con su mulilla mecánica y su remolque en el que iban tomates, cebolletas y pimientos... Más tarde han aparecido Juan y Maria Jesús con lo más "hermoso de su huerto", en este caso lechugas, berenjenas (de dos tipos), calabacines, tomates morados, pimientos de Padrón (unos pican otros no). En fin el lector sabrá valorar la aportación de cada sumministrador.
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Mientras se preparaban los gustosos vegetales, alguién comentó que como el día estaba fresquito y que tanto vegetal pudiera ser contraproducente, que "no estaría de más un borreguillo de los de Marín o si no un choto de los de Agustín", a lo que este escribidor de ustedes, le contestó, "cómo se nota que los tornillos no se comen". Ya ven, entre bromas, chascarrillos y buen humor se nos ha ido la mañana.
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A la hora de la comina nos hemos juntado unas cuantas familias para deleitarnos con las hortalizas cocinadas, preparadas y aliñadas por los mayordomos y la colaboración de Emilio con los pimientos de Padrón.
Una nota especial para el salmorejo de María Jesús, que fué degustado por toda la concurrencia y yo que soy bastante exigente para este plato, lo encontré exquisito, vamos de sobresaliente. Enhorabuena y el año que viene, en vez de paella, "salmorejo fresquito con pescao o jamón".
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Un saludo fiestero.
Pepe Díaz